Hemos entrado ya en el último mes de verano.
Bastante extraños me han resultado este año
los días que suponíamos más calurosos.
Salvo días aislados de verdadero calor, las temperaturas han sido bastante suaves,
al menos en la zona centro.
Noches frescas, alrededor de 19ºC,
cuando otros veranos parecía que los termómetros estaban atascados en los 30ºC.
¡Muy agradable, por supuesto!,
al menos para mí, que me ha permitido llevar el ritmo que me había propuesto.
Levantarme tempranito, recién amanecido,
en ese momento mágico en que todo se va despertando
y ser testigo del paso de la noche al día.
Momentos de gran lucidez que no recuerdo haber disfrutado nunca antes.
Sin despertador mis ojos se abrían
y una fuerza desconocida
me impedía ya seguir durmiendo...ésta he sido yo, que me creía una marmota irremediable...
Una enorme motivación me ha acompañado desde que terminó el curso:
mis estudios, que ahora estoy repasando,
y el trabajo creativo, motivo de este blog.
En junio salieron de mis manos nada menos que ¡¡ catorce bebés !!
Unos en lana de alpaca mezclada con seda,
en los siete colores del arco iris
¡ Adorables !
Y otros en algodón, más fresquito para el verano,
¡¡ Tiernos !!
¡¡ Dulces !!
¡¡ Encantadores !!
La mejor compañía en la cunita del bebé,
o en su habitación.
Después vinieron encargos para niños algo más mayores.
Creaciones sacadas de personajes de cuentos.
El castor cocinero.
Y el pequeño que lo acompaña.
Difícil reto para mí, sacar volumen de una figura plana,
pero ¡ lo conseguí !
Después, un regalo para una niña de unos cinco añitos,
feliz en casa de su tía, rodeada de animalitos.
Y unas pelotitas de fieltro para los de uno y dos añitos.
Aún podemos disfrutar del ritmo del verano
antes de decir adiós a los largos días de sol,
a los baños en la playa, un río o la piscina, al relax de las vacaciones...
Felices días.
Y gracias por seguir ahí.



































