21 enero 2015

Decoración navideña.

Continúo dándoles un lugar a las pasadas fiestas 
y compartiendo algunos de los trabajos propios de esos días.

Por supuesto, pusimos un entorno adecuado para recrear el Nacimiento del Niño.
Esta vez tejí las túnicas de la Virgen y san José, y el cuerpo del Niño.
Sobre la túnica roja, la virgen lleva manto azul, como corresponde, de lana cardada.
San José, una pequeña estola sobre el hombro.


Los animalitos que llegaron al portal fueron dos ovejitas, 
para dar calor al niño.

Estuve cogiendo ideas de todo tipo para hacer unas guirnaldas que adornaran la pared.
Fundamental, que fueran bonitas, por supuesto.
Agradecí la cercanía que hoy día vivimos con otras culturas, que ha enriquecido nuestra creatividad en muchos ámbitos.


 ¡¡ Me encanta el Gingerbread men !!
Parece que su origen es pan de jengibre, elaborado por primera vez por un monje griego; se extendió por el norte de Europa principalmente, hasta que tomó esta forma, creo que en el Reino Unido.
Aunque se asocia con la Navidad, uno de sus componentes, el jengibre, es una raíz que aporta calor interno, y tiene un excelente papel curativo en los resfriados; por eso para mí tiene sentido incluirla en invierno.

Mientras mi hija elaboraba su receta para galletas, yo me dedicaba a darle forma en fieltro.
¡ Le he cogido cariño a este personajillo ! 
Aún sigue adornando nuestro salón...


También continúa colgada esta casita de invierno y otro niño-galleta, (como les he bautizado en nuestro idioma)  más pequeño.


Así quedaron las dos guirnaldas entre navideñas e invernales.

Celebramos también la fiesta de los Reyes Magos, tan importante vivirla con admiración y respeto.
Estas tradiciones, ancladas en nuestra cultura, constituyen una rica base en la que se sustenta el espíritu de nuestro país.
Desde hace un tiempo se ha hecho muy cómodo acuñar el término "laico" a todo, dejando así por sentado que uno no forma parte de la iglesia, que es ajeno a cualquier dogma, creencia o religión.
Parece que así se es más "libre".
Pues bien, creo absolutamente necesario mantener las costumbres que nos llevan acompañando durante siglos, que nos han conformado como país, con toda nuestra riqueza cultural. Queramos o no, forma parte de nuestra historia, y la llevamos en la sangre.


Muy apetecible la costumbre de mi familia de merendar el consabido Roscón con una deliciosa taza de chocolate caliente, alrededor de la mesa decorada para la ocasión.


El chocolate se estaba preparando en la cocina.

Y más guirnaldas, que hice para regalar, para dar un toque cálido en cualquier estancia de la casa.
En colores azules, para mi hermano, me parecía que podía ser un poco masculina...


Y deliciosamente femeninos, en lila y violeta, para mi hermana.


Ahora ya puedo dar por concluidas las Navidades, el paso al nuevo año 2015, y la celebración de la Epifanía. 
Seguiremos disfrutando del invierno, acompañados ya por las primeras nieves.


Y muchos árboles, aún con hojas...

Gracias por estar ahí.



17 enero 2015

Hadas en la Navidad 2014-2015.

Dirás posiblemente que ya pasaron las fiestas de Navidad hace tiempo, 
y que voy un poco retrasadilla...
Pues tienes razón.
Tenía intención de haber escrito durante esos días, para compartir vivencias, pensamientos,
y sobre todo trabajos acordes con esos momentos.
Y aquí estoy, casi un mes después, con ello pendiente.
Pues me voy a permitir retroceder en el tiempo, y hacer una retrospectiva desde mi última entrada.
Para mí tiene sentido en muchos momentos de la vida 
echar la vista atrás, recuperar lo pasado, recorrer de nuevo lo vivido, y llegar de una manera nueva al presente.
Así que, a ello:

Unas cuantas hadas fueron saliendo de entre mis dedos, como si hubieran estado esperando el momento adecuado para mostrarse. 

Como una niñita con sus dos coletas, 


en colores muy otoñales


Aunque con gran dignidad.



En colores más invernales, envolventes


Nos traía una estrella en su mano, desde las lejanías del cosmos.




Con mucho calor llegó esta hada, envuelta en rojo


Nos dio fuerzas para encarar el invierno que entraba despacito.



Y nos zambullimos en los fríos colores invernales.


Afortunadamente, con la calidez de la lana.



Para regalar en fechas señaladas, a una niña de enorme sensibilidad.


Con la intención de que nuestras acciones salgan del calor del corazón.



Una mirada a nuestro entorno natural siempre nos trae conciencia de la realidad, 
externa e interna.
El campo ha seguido conservando el colorido otoñal hasta estos momentos.


Venimos de un otoño veraniego,
¿ ahora el invierno es otoñal ?


Todas la navidades estuvimos acompañados por el calor del sol.
Ni una nube oscureció nuestro cielo, 
ni un copo de nieve cayó.
Días cortos, los más cortos del año.
Amaneceres tardíos, mañanas radiantes y tardes breves. 
Largas veladas hogareñas.

Y mucha pasión para disfrutar de los encuentros humanos,
 con familia, amigos...
 Pasión por ser uno mismo y por mostrarse como es.
Pasión por ver al otro y acogerlo como es.


Pasión por vivir el momento presente.
Pasión por el futuro que haya de venir...


Y que ese futuro nos encuentre en un devenir, 
en un acoger 
con el corazón abierto
lo que halle a bien regalarnos.

Espero que disfrutaras de las fiestas.
Desde aquí seguiré recorriéndolas.
Gracias por acompañarme.