Han regresado las golondrinas
al nido que ya hicieran encima de mi ventana.
Fueron sus trinos susurrados en la madrugada
los que delataron su presencia hace unos días.
Era como un regreso al hogar,
los que delataron su presencia hace unos días.
Era como un regreso al hogar,
la alegría de comprobar
que todo sigue tal cual se dejó
antes de partir.
Han sido estos días pasados una alegre toma de contacto con lo que será la primavera.
El sol,
su luz después de tantos días cubiertos y oscuros;
el sonido de la vida
de estos animalillos que vuelven a acompañar
nuestro amanecer.
Las flores se abren para llenarse de luz
y llenar de colorido nuestro entorno.
En estos últimos días de invierno
el Rey en nuestra mesa de estación se ha visto acompañado.
La Reina pedía compartir ese lugar de honor.
También el oso polar,
aunque no forma parte de nuestra fauna,
comparte el colorido de las cimas que nos rodean.
No quería dejar pasar el día de hoy sin compartir la alegría
que desde primeras horas me llenaba.
Disfrutar de un rico desayuno al sol,
de una interesante lectura en manga corta,
de sentir el calor en la piel tanto tiempo cubierta por capas de ropa.
Gracias a este anticipo primaveral
que hemos podido saborear
con enorme placer.
Y a tí, como siempre, gracias por estar ahí.




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