Primeros días de septiembre, de calor agobiante,
nos recordaban que aún es tiempo de verano.
nos recordaban que aún es tiempo de verano.
Y luego, sorpresa, las nubes empiezan a cubrir nuestro cielo
y la temperatura ha bajado un poco.
Antes de entrar en el otoño quiero mostrar las últimas experiencias con el color natural.
Con la cáscara de la cebolla conseguimos este color dorado.
Antes de entrar en el otoño quiero mostrar las últimas experiencias con el color natural.
Con la cáscara de la cebolla conseguimos este color dorado.
Con la lana tejí el cuerpo de este bebé:
Delicado y amoroso...
Estuvimos recogiendo flor de retama, que dejamos secar.
Con lana previamente tratada con mordiente,
tras la cocción nos dió un color amarillo suave
al que luego añadimos cobre para obtener el verde.
Aquí los tres colores obtenidos, de cebolla y retama.
Colores muy suaves.
Luego nos metimos en complicaciones con el índigo, con personas más experimentadas.
Una preciosidad, y toda una sorpresa,
pues el color va cambiando
según va entrando en contacto con el oxígeno del aire.
De fondo, en la foto, unos pañuelos de seda.
El ovillo de color verde estaba teñido previamente con flor de retama,
¡¡ me encantó ese verde !!
El ovillo y la lana cardada violeta (esquina superior derecha)
los teñí previamente con cochinilla.
También había recolectado ortigas, que dieron un color verde muy suave
al que añadí sulfato ferroso, y el resultado, verde grisáceo,
me pareció estupendo para el otoño.
Iré mostrando el uso que le vaya dando a cada color.
Cebolla y ortiga con sulfato ferroso.
¡¡ Espero que te haya gustado !!
Gracias por estar ahí.








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