Aún tengo muy reciente la vivencia de la Semana Santa.
Gracias a un texto que refleja la cualidad de cada día
desde el domingo de Ramos hasta el domingo de Pascua,
he podido caminar con consciencia cada paso de esta semana,
de suma importancia para toda la humanidad.
Gracias a ello he podido dejar atrás el invierno
y he observado cómo la luz va triunfando después del equinoccio de primavera.
Todo proceso de la Naturaleza tiene trascendencia sobre nosotros.
La exaltación que hacemos a la entrada de la primavera,
podemos vivirla arrastrados por la necesidad de exaltar nuestras emociones,
reprimidas en el tiempo de invierno;
o puede ser una vivencia consciente del momento de renacimiento
no sólo en el mundo visible, sino también a otros niveles no visibles.
La vida se renueva en el reino animal.
También en el mundo vegetal.
¿Y en nuestro mundo interno?
¿Cómo vivimos nuestro renacer interiormente?
Para mí es fundamental acompañar lo que ocurre a mi alrededor
con los trabajos en lana.
Dejamos atrás los colores fríos del invierno
y nuestra mesa de estación va transformándose poco a poco,
con colores cálidos y vistosos.
Con los colores de las flores.
Con colores frescos y ligeros.
No es un hacer por hacer, por llenar todo de colores sin sentido.
Es un hacer consciente que trasciende interiormente.
Siempre podemos hacer de cada vivencia algo vacío, guiado por la inercia,
o algo que nos nutre interiormente
y que tendrá su repercusión en el mundo que nos rodea.
Para mí esto es una responsabilidad, no una mera opción.
Mientras, vamos siendo testigos del regalo que nos hace la Madre Tierra este año.
¡¡ Que tengas una feliz primavera !!
Gracias por acompañar estas líneas.
Gracias por acompañar estas líneas.











1 comentario:
Preciosas estas fotos de la primavera, de las hadas y animalitos!! qué gozada!!!
Publicar un comentario