11 diciembre 2016

El proceso creativo

Encuentro en las líneas del libro de Javier Melloni, Sed de Ser,
las palabras que acompañan perfectamente 
el proceso en el que aún me encuentro después del último trabajo terminado, 
del cual he tenido que desapegarme antes de lo que esperaba.

Daba las primeras puntadas sobre la tela color cacao
respondiendo al impulso que brotaba desde dentro 
aún sin una dirección concreta.
"El impulso creador aparece primero como una ráfaga,
                                     un vislumbre."

Y poco a poco se fue conformando un esbozo de lo que quería ser.

"Creando damos forma a lo intangible, 
damos a luz a lo que todavía no existe ( ... )
Así se distingue la creación de la producción:
producir es repetir,
 crear es dejar que aparezca lo singular, lo diferente."

El momento de colocar los ojos fue duro,
 hasta que me vacié de mis expectativas. 
Y en ese vacío es donde realmente pudo manifestarse lo que pujaba por salir.

" Desde la perspectiva taoísta, no hay creación humana alguna. Sólo transparentación.
El artista mira y escucha el ritmo de las cosas
y deja pasar a través suyo
lo que oye y ve.
Su arte consiste en no interferir." 

Humildad y confianza 
para permitir que una voluntad ajena prevalezca sobre nuestra voluntad. 



"Acabada la obra 
                                  llega el reposo."



Ese reposo me permite contemplar desde la admiración 
lo que acaba de cobrar vida.
Y me pregunto cómo ha sido posible,
consciente de que por momentos mi actuar era fruto de otra voluntad.

Después aparece el terrenal apego, 
ignorante del siguiente paso en este proceso.
Y toca soltar, dejar volar, permitir que todo siga su camino... 
y acoger el fruto interior que va madurando invisible
hasta la siguiente creación.

Gracias por acompañar estas líneas


































10 diciembre 2016

Últimos días de otoño.


Cuando la atracción en estos días parece que está en los comercios y en el centro de Madrid, yo prefiero perderme, bien acompañada, en el silencio y la paz del campo y la montaña.
La cabeza se despeja, la vista se relaja, los sentidos se abren;
puedes escuchar tu propio corazón, hacerte consciente del ritmo de tus pasos...
sentir la vida, sencillamente:
 la propia y la que palpita en la naturaleza que nos rodea.



Fluyen las conversaciones íntimas, que me permiten agradecer a la vida el saber elegir la verdadera amistad confiable y madura.
Admiramos la belleza de nuestro entorno
 y reconocemos el lugar prioritario que le damos en nuestra vida. ¡ Por fin ! 
Sin vergüenzas ni pudores: prioritariamente LA BELLEZA.


Así de sencillo, así de importante, así de valiosa esta gran verdad.

Y puesto que estamos en tiempo de Adviento, 
la imagen que corresponde.
La belleza le da sentido.



Felices días de Adviento