25 febrero 2013

Mi proceso con las hadas

 
Hoy hago un poco de historia
 mostrando cronológicamente la colección de hadas
 desde que decidí dedicarme a este mundo de la lana.
 
Las primeras que salieron de mis manos fueron encargos de amigas,
¡benditas amigas!
 
 
Eran  para regalar a unas niñas de 8 o 9 años.
 

 
El detalle del peinado
 
 
A las niñas les encanta el mundo mágico de las hadas,
pues les hace conectar con la belleza, cualidad femenina que nos nutre profundamente.
 
Ésta fue la primera que representó el otoño.
 
 
 
En ésta sólo utilicé un color, en diferentes tonos,
para probar el resultado.
 
 
 
¡Demasiada serenidad!
Hoy le habría añadido un detalle en color rojo.
Pero siempre apuesto por probar y no quedarme con las ganas de experimentar lo que me viene a la cabeza.
 
Otro encargo personalizado, para alguien que pasaba un mal momento
y algo me pedía que utilizara esos colores.
 
 

 
Ésta tenía también un destino determinado, y aunque me habían dado indicaciones respecto a qué colores escoger
 
 
 mis manos se fueron a otros diferentes, intuyendo que era lo que la persona necesitaba.
Y parece que acerté!!
 
 
Ésta representa la flor de la lavanda
 
 
 y fue lo que elegí para una de esas amigas especiales
que siempre están ahí.
 
 
Espero que te hayan gustado.
Mañana... más.
 
Gracias por estar ahí.
 
 

17 febrero 2013

EL REY DEL INVIERNO

Hoy tenemos un día gris, color puramente invernal.
 Esto me ha dado el empujón definitivo para terminar la imagen del invierno que tenía dentro, y que me ha llevado un tiempo darle forma.
 
 
 
He tejido en lana blanca el cuerpo
y lo he envuelto con un manto de lana y seda
que le da ese brillo como de hielo.
 
 
Cada año se repiten las estaciones sin grandes variaciones, pero cuando me veo colocando la mesa de estación y decorando mi entorno con lo que corresponde al momento, lo que tengo guardado de otros años generalmente no me dice nada, corresponde a otro momento de mi vida, ya pasado.
El colorido es el mismo, la cualidad es la misma, y sin embargo necesito recrear las formas.
 
Comentaba mi amiga Sol que en los primeros talleres veíamos cómo cada persona plasma algo de sí misma en lo que crea.
Las experiencias vividas dejan huella y nuestra evolución se ve en el trabajo.
Los trabajos creativos son así: se puede ver al autor al ver su obra.
 
Hace unos años, cuando empezaba a mostrar las cosas que hacía,
necesité tiempo para manejarme con este tema.
En cada ser que salía de mis manos iba una parte de mí,
 y por un lado sentía pudor porque se me veía sin tapujos,
 y por otro sentía que me desgarraba, como si me deshiciera de esa parte mía. 
Ha sido un aprendizaje doble;
ahora sé que mi trabajo sale desde mi conciencia,
 y confío en el resultado sin importarme si alguien lo pueda juzgar (hasta ahora nunca me ha ocurrido);
 y puedo decir adiós y desapegarme de lo que hago, pues al momento siguiente hago algo diferente, que me llena exactamente igual.
 
 
Te muestro las últimas hadas, que van camino de Bilbao.
 
 
Bueno, éstas ya están allí, y sé que están en buen lugar.
 
 
 
  
Espero que te gusten.
Gracias por estar ahí.
 
 
 
 
 
  

13 febrero 2013

Las hadas en San Valentín

 
Estamos a mediados de febrero,
el invierno continúa acompañándonos.
Ésta es la imagen de nuestra sierra madrileña. 
 
 
Y es que la Madre Tierra aún no ha cambiado el color de su manto.
Sin embargo los humanos tratamos de encontrar excusas para poner color en nuestra vida y salir así de esta aparente monotonía.
 
Mañana celebramos la fiesta de San Valentín,
 la fiesta del Amor.
Una palabra que hemos utilizado, seguro, infinidad de veces.
Un sentimiento necesario para vivir.
 
Por supuesto, el color del amor es el rojo, el color de la sangre,
color de pasión, de vida.
Y aunque sigamos en invierno, apetece salpicar nuestra cotidianidad con este intenso color.
 
 
 
 
El amor está unido a nuestro corazón.
Infinidad de expresiones cotidianas se refieren a él.
Hay personas de gran corazón, y otras sin embargo lo tienen helado hace tiempo.
Incluso las hay que no tienen corazón.
Recordamos especialmente a esa persona que una vez nos robó el corazón.
Hasta se puso de moda tener el corazón partío.
Y poniendo la mano sobre mi pecho, te digo que te estoy hablando de corazón.
 
Me pregunto si escuchamos de verdad lo que nos dice nuestro corazón.
¿O nos dejamos llevar más por la cabeza?
 
Rescato una frase que me gusta para unirme a la celebración del amor: 
"Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida".
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

Llevo ya un tiempo descubriendo cómo enamorarme de mí misma,
es algo que deberíamos aprender desde que nacemos.
Creo que no hay ningún esfuerzo ni dedicación que merezca más la pena.
Y hay que saber permanecer ahí, pase lo que pase!!!
 
Me ayuda muchas veces esta canción, sintiendo que me la canto a mí misma.
Te invito a probarlo: imagínate que te estás mirando a los ojos y te lo dices con honestidad.
 
 
 
 
Voy a poner un poco de dulzura en este día dedicado al amor.
 

 
Y un poquito más de ternura que otro día cualquiera, con estos gestos de envolver con un abrazo mi propio corazoncito.
 
 
No es casual que haya escogido este trabajo.
La textura amable de la lana, su cualidad envolvente, su calor y su variedad de colores deliciosos
es una de las formas en que me demuestro amor a mí misma... cada día.
 
 
 
Espero haberte tocado un poquito el corazón.
Disfruta del día dedicado al amor.
Y como dijo San Agustín, "Ama y haz lo que quieras".
 
Gracias por estar ahí.    
 
 
 
 
 
 
 

11 febrero 2013

Taller de Hadas

 
Estoy echando un vistazo a mi Cuaderno de Manualidades.
Las primeras notas tienen fecha del 7 de Febrero del año 2006.
 
Recuerdo perfectamente esas primeras clases:
Era Sol mi maestra, una buena amiga, que aún lo sigue siendo.
Abría la intimidad de su hogar para compartir con varias mamás su experiencia con la lana.
Eran estas fechas, en invierno...hace ya 7 años!!!
Comenzamos con cosas sencillas para relajar nuestras manos e ir tomando contacto poco a poco con la delicadeza del material.
A media mañana nos ofrecía un pequeño tentempié, con una rica infusión que nos envolvía un poquito más, si cabe, en esas frías mañanas.
 
 
¡¡Qué apetecible!!
 
Ya de niña, las reuniones de mujeres cosiendo, haciendo ganchillo, o simplemente charlando, me parecían momentos mágicos.
De adulta, sentirme integrada en un grupo así... para mí es vital.
Hubiera parado el tiempo cualquiera de esas mañanas,  para empaparme de aquella tranquilidad, calidez, belleza, armonía...
¿Qué más se puede pedir?
 
Os muestro alguna imagen de lo que hicimos por entonces.
 
 
Por supuesto, el Rey de las Nieves, fundamental en las mesas de estación en este momento.
 
 
Acompañado por la Reina.
 
 
Más adelante añadimos color, ya en primavera.
Muestra de ello es esta hadita con su ramo de flores.
 
Y me parece recordar que terminamos haciendo estos bebés.
¡¡¡Dificilísimos!!!
 
 
Gracias, querida Sol, por acercarme a este material tan hermoso, por compartir conmigo lo que sabías, por seguir ahí caminando a mi lado...  
 
Estas últimas Navidades nos hicimos un regalo mutuo.
Sol me guió para hacer esta estrella de nieve.
 
 
Y yo le mostré este angelito.
 
 
Ambos han formado parte de nuestra decoración navideña.
 
Éste fue el inicio de mi trayectoria en el mundo de la lana.
Quién sabe adónde me llevará...
Por ahora es lo que más disfruto, lo que más me nutre.
Y todo empezó gracias a mi amiga Sol.
 
Espero que te haya gustado.
Gracias por seguir ahí.
 
 
 
 


04 febrero 2013

Hadas y otros personajes

Hoy te muestro algunos trabajos sin entrar en grandes profundidades.
Acojo el dicho de "Una imagen vale más que mil palabras".
 
 
Está claro que corresponden al OTOÑO.
 
 
A veces puedo utilizar cositas que cojo del campo para dar un toque más "natural", como el sombrerito de la bellota; la hoja del hada es de chopo, y la diadema es corteza de avellano, muy flexible.
 
 
En este caso la bellota es toda de lana, pero creo que no pierde encanto, ¿no?
 
 
 Con esta figura traté de representar a la niña del farol, personaje entrañable que corresponde a la entrada en el invierno; porta simbólicamente en su farolillo nuestra luz interior, que es la que nos alumbra cuando no contamos con la luz del sol.
 
 
Me gusta utilizar el color rojo en invierno como contraste con el blanco. Me da calorcito, que tanta falta nos hace...
 
 
 
Hace tiempo empecé a unir distintos materiales, como la tela con  la puntilla que dió un efecto muy especial. Aunque la foto no es buena, el resultado fue bonito.
 
 
Otra imagen invernal.
 
 
Ésta, quizá más atemporal.
Y para acompañar la llegada de un bebé, una tierna imagen.
 
 
 
 
Aquí utilicé sólo lana cardada (excepto el lazo del bolso), que da un aire distinto.
 
 
 
 
 
Esta última era un encargo para una niña.
 
Espero que te haya gustado la galería de hoy.
 
Gracias por seguir ahí.
 
 

02 febrero 2013

Ritmo, ciclos, meditación.

Quizá te haya ocurrido alguna vez lo que he vivido yo esta mañana
mientras tejía.
Tejer es una actividad cotidiana para mí, con una cualidad concreta:
la repetición.

Hay múltiples actos en nuestra vida que tienen esta característica, tienen algo en común:
el RITMO.
Cuando vivo uno de esos momentos, sé que tengo dos opciones:
 poner el automático en el hacer y dar rienda suelta a mis pensamientos,
o meterme en la consciencia del momento y todo mi ser entra en ese ritmo.

Hoy he tomado la segunda opción, y la experiencia ha adquirido otra dimensión.
Era un presente continuo, una presencia constante...
 un placer donde el alma descansa.
Sentía ligereza, como si me elevara a otro plano, al mismo tiempo que no podía desviar mi atención del movimiento de mis manos, y todo cobraba un sentido:
 los puntos que se formaban, las vueltas que iban aumentando...
Me sentía muy "yo" en ese momento.
Ésto es para mí la MEDITACIÓN.

En algunos momentos de mi vida he creído que meditar consiste en sentarse en silencio en un rincón especialmente tranquilo y silencioso, con el objetivo de "parar la mente, detener los pensamientos".

Desde que me metí en profundidad en este trabajo manual, cada vez me daba más pereza
 "sentarme a meditar".
Y me preguntaba por qué.
Pues bien, sólo el hecho de poner conciencia en lo que hago me permite entender que en este momento ésta es mi meditación.
Estar presente en mi labor diaria es mi manera de meditar.
Éste es un trabajo meditativo.

También hay otros momentos en que utilizo mi pensamiento para dirigirlo con consciencia en una dirección concreta.
Y dándole un ritmo a esta actividad, también para mí constituye un camino de meditación.

Con este tema del ritmo, he ido "hilando" una serie de pensamientos y experiencias
que comparto contigo:

 El ritmo es la base de toda vida.
La respiración o el latido de nuestro corazón, constituyen la certeza de que estamos vivos.
 
 
(Te invito a que vayas escuchando esta música )
 
El ritmo une dos polaridades,
  tomar y dar (el aire en la respiración),
 contraer y relajar (los músculos en el movimiento)...
También puede ser arriba-abajo, delante-detrás (tejiendo en telar)...
Vivimos el ritmo del día y la noche, con la polaridad luz-oscuridad.
 
La repetición de los ritmos da lugar a los ciclos.
 
Y observo que para que se den los ciclos,
 es fundamental aceptar la antigua pauta de toda naturaleza:
el ciclo de la Vida/Muerte/Vida.

Desde que leí "Mujeres que corren con los lobos" (Cap. 5) pude empezar a mirar la muerte como la portadora de vida.
Y es que para que exista el día, la noche tiene que renunciar a existir;
 y a la vez lo opuesto está ocurriendo en la otra mitad de la Tierra.

Muchas veces veo mi resistencia a que muera una parte de mi vida, una parte de mí, pues parece que después de la muerte va a haber más muerte... cuando la realidad es bien diferente.
Siempre hay algo que debe morir para que algo nuevo nazca.
Muchas veces nuestro dolor o malestar no tienen otro origen que la resistencia, la no aceptación;
 por tratar de alargar algo que debe morir, o porque simplemente debemos aceptar que ese algo murió hace tiempo.

Tan sencillo como observar lo que ocurre en la Naturaleza,
 para poder luego aplicarlo a nuestra vida. 
Y es que la naturaleza tiene también sus ciclos.
 
Estamos ahora en pleno invierno.
Es una estación de frío, vientos y lluvia.
Poco lugar hay para la vida.
 
 
 
Los árboles y arbustos han perdido su verde abrigo y lucen su desnudez.
Pero no es todo gris y muerte, también hay vida en el brillante verde del musgo.
Los dos polos presentes, de nuevo.
Veo esas ramas sin hojas absolutamente rendidas y entregadas al invierno.
Y siento la necesidad de reconocer lo que está muerto dentro de mí.
Siento la necesidad de encontrar un ritual personal e íntimo para decir adiós a lo que se fue, a lo que perdí, a lo que pasó...
Ésta es mi vivencia de la Interiorización del Invierno.
 
Gracias doy de corazón a este sencillo paisaje por ayudarme a poner conciencia
 en aceptar que todo está bien como está.
 
Y me inspira a crear una imagen invernal, con un toque de calor y color.
 
 
 Es mi manera de mostrar este proceso.
La convivencia de los dos polos.
El color blanco invernal acompañado del calor del rojo.
Abrazar el corazón, símbolo de vida, amor, calor...
 
En mi terraza tengo la muestra de la vida en invierno.
 
 
 
 El cyclamen florece con el frío y me regala su colorido.
 
Gracias por estar ahí.
 
 
 
 
 

01 febrero 2013

Los cuatro elementos

 
La magia de la naturaleza me inspira a unir el hada del aire con los otros tres elementos que también conviven en ella.
Y ésto es lo que me ha salido.
 
 
Pueden acompañarnos desde nuestra mesa de estación en cualquier momento del año.
Espero que te gusten!!!
  

El hada del aire

 
Ya estamos en febrero.
Anoche a última hora pasé la primera página del calendario.
Estrenamos mes, el más cortito del año.
"Febrerillo el loco" le llaman. Iremos viviendo el por qué de este apodo.
 
Ya dejamos atrás la primera mitad del invierno.
Parece mentira que nos quede otro tanto, cuando los días van teniendo más horas de luz y el sol nos va regalando su calor.
 
Esta semana, hasta el domingo, el poema que me acompaña de "El calendario del alma" de Rudolf Steiner dice así:
"En las profundidades invernales cobra calor
el verdadero ser del espíritu;
y con las fuerzas del corazón
le da a la apariencia del mundo
energías para existir;
el fuego del alma dentro del hombre
se reaviva y al frío del mundo se enfrenta."
 
Hace unos días la imagen de la nieve nos acompañaba.
Luego hemos vivido fuertes vientos que han soplado sin piedad.
 Hubo una noche en que me creía sacudida por el temporal de "La vida de Pi"; no sólo era de ventanas hacia fuera que todo volaba y se descolocaba, no; yo me hice un ovillo en la cama sujetándome las tripas, pues sentía que esos remolinos de aire los tenía dentro de mí.
 
 
Así percibo yo ese viento, ese aire...
 
Me sentía de verdad revuelta, vapuleada... hasta que me hice la pregunta... ¿Qué me pasa?
Así que salí al campo a observar la naturaleza, pues siempre me devuelve la imagen de mí misma
 que me permite entender lo que me está ocurriendo.
He podido contemplar la limpieza que ha supuesto tanto viento;
 lo muerto, lo que ya no vale donde está, lo que supone una carga, sencillamente, sale volando y se va a otro lugar... 
Esas ramas secas y quebradizas a las que no llega la savia, se parten sin más, azotadas por el viento.
Los árboles se quedan más ligeros, limpios, sin cargas que no tengan sentido. 
 
¿Cuál es el destino de esas ramas secas?
 Para personas como mi amiga Patrizia, que me acerca a otros tiempos en que sólo se contaba con los recursos naturales para cubrir las necesidades básicas, la labor del viento de estos días tiene su beneficio.
Y me invita a salir al campo con los ojos bien abiertos para recoger los regalos que nuestra Madre Tierra nos ofrece en esta estación. Ahora, con el frío del invierno, recogemos multitud de ramas secas que nos permiten crear una atmósfera así de cálida.
 
 
Gracias, Patrizia,  por darle sentido a este viento al que me he resistido tanto!!
 
Y después de este viaje, encontré la respuesta a mi malestar,
que me venía como una pregunta:
 ¿En qué parte de mi vida o de mí hay algo seco y muerto que el viento ha de arrancar,
 pues a mí ya no me vale?