Estoy echando un vistazo a mi Cuaderno de Manualidades.
Las primeras notas tienen fecha del 7 de Febrero del año 2006.
Recuerdo perfectamente esas primeras clases:
Era Sol mi maestra, una buena amiga, que aún lo sigue siendo.
Abría la intimidad de su hogar para compartir con varias mamás su experiencia con la lana.
Eran estas fechas, en invierno...hace ya 7 años!!!
Comenzamos con cosas sencillas para relajar nuestras manos e ir tomando contacto poco a poco con la delicadeza del material.
A media mañana nos ofrecía un pequeño tentempié, con una rica infusión que nos envolvía un poquito más, si cabe, en esas frías mañanas.
¡¡Qué apetecible!!
Ya de niña, las reuniones de mujeres cosiendo, haciendo ganchillo, o simplemente charlando, me parecían momentos mágicos.
De adulta, sentirme integrada en un grupo así... para mí es vital.
Hubiera parado el tiempo cualquiera de esas mañanas, para empaparme de aquella tranquilidad, calidez, belleza, armonía...
¿Qué más se puede pedir?
Os muestro alguna imagen de lo que hicimos por entonces.
Por supuesto, el Rey de las Nieves, fundamental en las mesas de estación en este momento.
Acompañado por la Reina.
Más adelante añadimos color, ya en primavera.
Muestra de ello es esta hadita con su ramo de flores.
Y me parece recordar que terminamos haciendo estos bebés.
¡¡¡Dificilísimos!!!
Gracias, querida Sol, por acercarme a este material tan hermoso, por compartir conmigo lo que sabías, por seguir ahí caminando a mi lado...
Estas últimas Navidades nos hicimos un regalo mutuo.
Sol me guió para hacer esta estrella de nieve.
Y yo le mostré este angelito.
Ambos han formado parte de nuestra decoración navideña.
Éste fue el inicio de mi trayectoria en el mundo de la lana.
Quién sabe adónde me llevará...
Por ahora es lo que más disfruto, lo que más me nutre.
Y todo empezó gracias a mi amiga Sol.
Espero que te haya gustado.
Gracias por seguir ahí.







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