Cuando es el momento de decir adiós
para mí es importante hacer una retrospectiva
y agradecer
lo que he recibido,
lo que me ha aportado,
eso que se va...
Antes de saborear el esplendor de la primavera
quiero reconocer y dar su lugar sagrado dentro de mí
al invierno.
¿Para qué esos días con pocas horas de luz?
¿Para qué el frío?
¿Para qué la nieve, la lluvia?
¿Para qué la desnudez de los árboles?
¿Para qué la ausencia del calor del sol?
¿Qué he hecho con todo esto?
El regalo principal del invierno para mí
es la posibilidad de interiorización.
Tenemos el hábito de buscar fuera
todo lo que necesitamos;
y el invierno invita a dirigir la mirada más hacia dentro que hacia fuera.
Descubrir nuestra luz interior
nos permite orientarnos cuando estamos perdidos o sin rumbo,
o cuando fuera reina el caos.
Disfrutar del calor de nuestros hogares,
nuestro calor interno,
el calor que ponemos en lo que hacemos con amor.
Impregnarnos de la belleza de nuestros días grises,
esos días de los que no hubiéramos salvado ni un minuto,
si no hubiéramos tenido unas profundas raíces y un tronco sólido
que nos han sostenido de pie,
incondicionalmente.
Doy gracias a todo lo que he creado a mi alrededor,
que me ha acompañado, envolviéndome,
en esos días blancos de invierno.
Gracias a mis mantitas de lana, mis velas, libros, música,
a la lana con la que trabajo...
a todo lo que da calidez a mi hogar.
Gracias a mis amistades que dan calorcito a mi corazón
en esas tardes delante de la chimenea
conversando sobre experiencias presentes y pasadas.
Gracias a las que me empujan a ser cada vez más yo.
Gracias a las personas que se acercan a los talleres, con las que comparto el amor hacia este trabajo.
Gracias a las que me siguen guiando e invitando a descubrir lo que hay más allá.
Gracias a los personajes que van saliendo de mis manos, que me nutren el alma
y decoran mi entorno.
En fin, gracias a la vida, por regalarnos esta estación
especial, profunda y misteriosa, que ha sido
el invierno.
En este momento está cayendo una fina lluvia y salen los rayos del sol...
Salgo a la terraza, intuyendo el regalo de color.
Y con esta imagen hago mi personal homenaje al invierno.
Ahora te digo adiós
para poder dar la bienvenida a la primavera,
pero sé que volverás,
nos encontraremos
y todo será nuevo...
Y gracias a tí, por mantenerte ahí.
Te hago un regalo de primavera.



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