11 marzo 2013

Siguiendo con el proceso de las hadas

 
Como siempre, me resulta importante observar la naturaleza que nos rodea,
 pues en ella encuentro el reflejo de lo que vivo yo interiormente
 y lo que ocurre a otras personas de mi entorno.
 
Dijimos adiós al mes de febrero
que nos ha dejado nieve, lluvia, viento y frío.
Típico de invierno.
Y seguimos con el pelo alborotado por el viento,
pues ya hemos entrado de lleno en el mes de marzo,
que por algo le llaman "marzo ventoso".
Siguen acompañándonos las nubes de lluvia, y parece que esta semana incluso va a nevar.

Siento como si se nos pidiera un poquito más de paciencia,
 que hoy día tanta falta nos hace...
 Quedan pocos días para la primavera, pero aún hay que esperar... un poquito más.

Los días ya van teniendo más horas de luz,
podemos ver muchos árboles en flor,
 con tanta lluvia hay infinidad de florecillas por el campo...
sin embargo, la climatología sigue siendo de invierno.

En las escuelas, los niños más pequeños han necesitado varios días, incluso semanas para descansar y eliminar después de arduas batallas, virus o bacterias que les impedían hacer su vida normal.
Mucho movimiento en todos los ámbitos de nuestra vida,
 cambios continuos muy rápidos,
 nos obligan a aumentar la velocidad de nuestras digestiones y de nuestros procesos internos,
 e integrar el ritmo frenético que nos envuelve.
Es lógico que los más sensibles necesiten retirarse y tomarse su tiempo para reponer las fuerzas que todo ello nos exige.

Y desde este rincón, como siempre, la posibilidad de acompañar nuestros procesos entre lanas y colores.

Hoy sigo mostrando trabajos que ya salieron a la luz
 y que imagino en distintos hogares acompañando a sus moradores.


Demasiado grandes y pesadas hacía por entonces las alas.
Como la veía cada semana, le pedí permiso a su dueña para retocarla y aligerarla.


Ésta de arriba la utilizaron como presa las gatas de mi amiga Patrizia, y está esperando unos retoques para volver a ser la que era.

 
En esta época hacía los brazos demasiado finos.
La observación de cada parte del cuerpo, y luego la visión global de proporciones, colores... aporta información  para ir mejorando, afinando, puliendo el trabajo. 
 
 
 
La imagen tierna con el bebé en brazos me parece un buen regalo 
para acompañar al recién llegado cerca de su cunita;
también envuelve a la madre y la acompaña en su nuevo rol.
 
 
En distintos colores, diferentes estaciones...
 
 
para diferentes gustos y personalidades...
 
 
 
Un regalo para una niña con cierto toque exótico:
 
 
 
 
 
 
El hada de la flor del jacinto, muy primaveral.
 
 
 
Ese otoño cogí una hoja seca de los chopos de Ablanque, el pueblo de mi amiga Mónica,
y la diadema es corteza de avellano, muy flexible.
 
 
Y por hoy, termino con los tonos azules, envolventes y delicados
para que nos acompañen estos últimos días de invierno.
 
 
 
Espero que te hayan gustado.
Gracias por seguir ahí...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



 
  

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