22 septiembre 2013

Colores de otoño.

Hemos retomado hace poco el ritmo del nuevo curso,
la actividad del trabajo y de las tareas cotidianas.
Es de esperar que hayamos podido llenarnos este verano
del calor y de la luz del sol,
del descanso
 y de un paisaje diferente al habitual...
¡¡ya se encargará el invierno de ponerlo a prueba!!

En este momento vivimos una época de abundancia.
Por todas partes se están recogiendo los frutos y las frutas
que el sol ha madurado con su calor y su luz.

Paseando por los caminos, si observamos a nuestro alrededor con curiosidad,
nos podemos sorprender con el contraste de colores .



Entremezclados crecen algunos arbustos
como el endrino, la zarzamora, la rosa mosqueta...
Casi anocheciendo cogemos sus frutos para preparar mermelada,
y para teñir nuestras lanas.


Cocemos las endrinas en agua
y nos regalan generosamente su color.


Y la lana al final
queda así:
 

 
 
No hace falta utilizar mordiente, simplemente dejar cocer 30 minutos los frutos,
se cuela, y en el agua introducimos la lana previamente mojada.
Dejamos hervir otra media hora,
 o más tiempo si queremos un color más intenso.
Yo lo he dejado casi una hora, y el resultado está en la foto.

Una sensación muy especial la de teñir nuestras propias lanas.
No hace falta salir a ninguna tienda, ni gastar ningún dinero, ni hacer nada extraordinario.
Sólo salir a pasear al campo, tener alguna noción de las plantas que tiñen,
tener una bolsa a mano para recolectar lo que cada uno desee...
y en casa, con una olla y agua corriente...
 seguir los pasos correctos,
que yo los he sacado del libro "Las plantas tintóreas",
escrito por un maestro que eleva la experiencia del color a las alturas espirituales.

Ahora estoy experimentando con la ortiga, y ya os mostraré el colorido
que aparece en la lana.
Y haré especial mención a ella cuando de mis manos salga algún personaje que lleve en su ropa estos colores naturales.

Espero que te guste esta nueva e interesante línea de trabajo.
Gracias por estar ahí.





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