Hemos retomado hace poco el ritmo del nuevo curso,
la actividad del trabajo y de las tareas cotidianas.
Es de esperar que hayamos podido llenarnos este verano
del calor y de la luz del sol,
del descanso
y de un paisaje diferente al habitual...
¡¡ya se encargará el invierno de ponerlo a prueba!!
En este momento vivimos una época de abundancia.
Por todas partes se están recogiendo los frutos y las frutas
que el sol ha madurado con su calor y su luz.
Paseando por los caminos, si observamos a nuestro alrededor con curiosidad,
nos podemos sorprender con el contraste de colores .
Entremezclados crecen algunos arbustos
como el endrino, la zarzamora, la rosa mosqueta...
Casi anocheciendo cogemos sus frutos para preparar mermelada,
y para teñir nuestras lanas.
Cocemos las endrinas en agua
y nos regalan generosamente su color.
Y la lana al final
queda así:
No hace falta utilizar mordiente, simplemente dejar cocer 30 minutos los frutos,
se cuela, y en el agua introducimos la lana previamente mojada.
Dejamos hervir otra media hora,
o más tiempo si queremos un color más intenso.
Yo lo he dejado casi una hora, y el resultado está en la foto.
Una sensación muy especial la de teñir nuestras propias lanas.
No hace falta salir a ninguna tienda, ni gastar ningún dinero, ni hacer nada extraordinario.
Sólo salir a pasear al campo, tener alguna noción de las plantas que tiñen,
tener una bolsa a mano para recolectar lo que cada uno desee...
y en casa, con una olla y agua corriente...
seguir los pasos correctos,
que yo los he sacado del libro "Las plantas tintóreas",
escrito por un maestro que eleva la experiencia del color a las alturas espirituales.
Ahora estoy experimentando con la ortiga, y ya os mostraré el colorido
que aparece en la lana.
Y haré especial mención a ella cuando de mis manos salga algún personaje que lleve en su ropa estos colores naturales.
Espero que te guste esta nueva e interesante línea de trabajo.
Gracias por estar ahí.
.
la actividad del trabajo y de las tareas cotidianas.
Es de esperar que hayamos podido llenarnos este verano
del calor y de la luz del sol,
del descanso
y de un paisaje diferente al habitual...
¡¡ya se encargará el invierno de ponerlo a prueba!!
En este momento vivimos una época de abundancia.
Por todas partes se están recogiendo los frutos y las frutas
que el sol ha madurado con su calor y su luz.
Paseando por los caminos, si observamos a nuestro alrededor con curiosidad,
nos podemos sorprender con el contraste de colores .
Entremezclados crecen algunos arbustos
como el endrino, la zarzamora, la rosa mosqueta...
Casi anocheciendo cogemos sus frutos para preparar mermelada,
y para teñir nuestras lanas.
Cocemos las endrinas en agua
y nos regalan generosamente su color.
Y la lana al final
queda así:
se cuela, y en el agua introducimos la lana previamente mojada.
Dejamos hervir otra media hora,
o más tiempo si queremos un color más intenso.
Yo lo he dejado casi una hora, y el resultado está en la foto.
Una sensación muy especial la de teñir nuestras propias lanas.
No hace falta salir a ninguna tienda, ni gastar ningún dinero, ni hacer nada extraordinario.
Sólo salir a pasear al campo, tener alguna noción de las plantas que tiñen,
tener una bolsa a mano para recolectar lo que cada uno desee...
y en casa, con una olla y agua corriente...
seguir los pasos correctos,
que yo los he sacado del libro "Las plantas tintóreas",
escrito por un maestro que eleva la experiencia del color a las alturas espirituales.
Ahora estoy experimentando con la ortiga, y ya os mostraré el colorido
que aparece en la lana.
Y haré especial mención a ella cuando de mis manos salga algún personaje que lleve en su ropa estos colores naturales.
Espero que te guste esta nueva e interesante línea de trabajo.
Gracias por estar ahí.
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