05 septiembre 2016

Verano

Solemos asociar el tiempo de verano con las vacaciones. 
Estaba mirando la etimología del término "vacaciones" y tiene que ver con vacío; con estar vacío, estar desocupado.

Si ponemos conciencia en lo que se muestra a nuestra mirada en este momento,
podemos apreciar ese vacío en lo que vive la naturaleza. 
(Como siempre)

El suelo está seco sequísimo.



Ya disfrutamos de las flores de la primavera
y estas dieron sus frutos,
que con el calor del sol han ido madurando 
y aún siguen haciéndolo.
La naturaleza vive su proceso completo. 
Se entrega al vacío cuando es el momento de hacerlo.
Y no se ocupa de nada más que de esperar
 hasta que los frutos estén maduros.
Hay poca actividad visible.

Y ¿qué hacemos nosotros?
¿Sabemos vivir ese vacío? ¿Esa espera?

¿Somos capaces de no hacer nada? ¿de estar desocupados?
¿Sabemos esperar sin intentar acelerar ese proceso de maduración?

Interesante cuestión en estos tiempos...

Y ¿qué sentido tiene este tiempo de vacío en nuestro proceso creativo?



Para mí es importante parar
 y cerrar el curso que terminó.
Guardar los materiales,
dar descanso a mis manos.
Cambiar los ritmos,
dejar un tiempo cada día para no hacer nada.
Disfrutar del agua, del frescor de la noche...


Desconectar.
Realmente no me apetece otra cosa.
Lo siento como una necesidad.

Y a la vez surge un miedo: ¿y si no vuelven las ganas de retomar?
¿Y si no vuelve la inspiración?
¿Y si todo se acaba aquí?

Llevo años viviendo esto, y ahora ya sé que no hay nada como entregarse y confiar.
Es necesario que interiormente madure todo lo vivido durante el curso.
Necesario entregarse al vacío, pues ya veremos los frutos más adelante.

Todo comienza desde el vacío.

Ya iremos viendo lo nuevo que surja y lo iré mostrando aquí.

Gracias por seguir ahí.







1 comentario:

Unknown dijo...

Muy cierto lo que dices Pilar, gracias por compartirlo... y muy bonitas las fotos!!