Ya estamos en febrero.
Anoche a última hora pasé la primera página del calendario.
Estrenamos mes, el más cortito del año.
"Febrerillo el loco" le llaman. Iremos viviendo el por qué de este apodo.
Ya dejamos atrás la primera mitad del invierno.
Parece mentira que nos quede otro tanto, cuando los días van teniendo más horas de luz y el sol nos va regalando su calor.
Parece mentira que nos quede otro tanto, cuando los días van teniendo más horas de luz y el sol nos va regalando su calor.
Esta semana, hasta el domingo, el poema que me acompaña de "El calendario del alma" de Rudolf Steiner dice así:
"En las profundidades invernales cobra calor
el verdadero ser del espíritu;
y con las fuerzas del corazón
le da a la apariencia del mundo
energías para existir;
el fuego del alma dentro del hombre
se reaviva y al frío del mundo se enfrenta."
Hace unos días la imagen de la nieve nos acompañaba.
Luego hemos vivido fuertes vientos que han soplado sin piedad.
Hubo una noche en que me creía sacudida por el temporal de "La vida de Pi"; no sólo era de ventanas hacia fuera que todo volaba y se descolocaba, no; yo me hice un ovillo en la cama sujetándome las tripas, pues sentía que esos remolinos de aire los tenía dentro de mí.
Así percibo yo ese viento, ese aire...
Me sentía de verdad revuelta, vapuleada... hasta que me hice la pregunta... ¿Qué me pasa?
Así que salí al campo a observar la naturaleza, pues siempre me devuelve la imagen de mí misma
que me permite entender lo que me está ocurriendo.
He podido contemplar la limpieza que ha supuesto tanto viento;
lo muerto, lo que ya no vale donde está, lo que supone una carga, sencillamente, sale volando y se va a otro lugar...
Esas ramas secas y quebradizas a las que no llega la savia, se parten sin más, azotadas por el viento.
Los árboles se quedan más ligeros, limpios, sin cargas que no tengan sentido.
¿Cuál es el destino de esas ramas secas?
Para personas como mi amiga Patrizia, que me acerca a otros tiempos en que sólo se contaba con los recursos naturales para cubrir las necesidades básicas, la labor del viento de estos días tiene su beneficio.
Y me invita a salir al campo con los ojos bien abiertos para recoger los regalos que nuestra Madre Tierra nos ofrece en esta estación. Ahora, con el frío del invierno, recogemos multitud de ramas secas que nos permiten crear una atmósfera así de cálida.
Gracias, Patrizia, por darle sentido a este viento al que me he resistido tanto!!
Y después de este viaje, encontré la respuesta a mi malestar,
que me venía como una pregunta:
¿En qué parte de mi vida o de mí hay algo seco y muerto que el viento ha de arrancar,
pues a mí ya no me vale?


1 comentario:
Gracias a tí por recordarme en el día de hoy, de tanto viento, parte de su sentido.
Veremos mañana el tesoro que nos deja el viento de hoy.
Las hadas preciosas como siempre. Hoy me identifico con la del aire gracias al pelo, a mi pelo siempre despeinado pero hoy más si cabe. Es como si el viento me lo revolviera con cariño!!! Gracias!
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