17 febrero 2013

EL REY DEL INVIERNO

Hoy tenemos un día gris, color puramente invernal.
 Esto me ha dado el empujón definitivo para terminar la imagen del invierno que tenía dentro, y que me ha llevado un tiempo darle forma.
 
 
 
He tejido en lana blanca el cuerpo
y lo he envuelto con un manto de lana y seda
que le da ese brillo como de hielo.
 
 
Cada año se repiten las estaciones sin grandes variaciones, pero cuando me veo colocando la mesa de estación y decorando mi entorno con lo que corresponde al momento, lo que tengo guardado de otros años generalmente no me dice nada, corresponde a otro momento de mi vida, ya pasado.
El colorido es el mismo, la cualidad es la misma, y sin embargo necesito recrear las formas.
 
Comentaba mi amiga Sol que en los primeros talleres veíamos cómo cada persona plasma algo de sí misma en lo que crea.
Las experiencias vividas dejan huella y nuestra evolución se ve en el trabajo.
Los trabajos creativos son así: se puede ver al autor al ver su obra.
 
Hace unos años, cuando empezaba a mostrar las cosas que hacía,
necesité tiempo para manejarme con este tema.
En cada ser que salía de mis manos iba una parte de mí,
 y por un lado sentía pudor porque se me veía sin tapujos,
 y por otro sentía que me desgarraba, como si me deshiciera de esa parte mía. 
Ha sido un aprendizaje doble;
ahora sé que mi trabajo sale desde mi conciencia,
 y confío en el resultado sin importarme si alguien lo pueda juzgar (hasta ahora nunca me ha ocurrido);
 y puedo decir adiós y desapegarme de lo que hago, pues al momento siguiente hago algo diferente, que me llena exactamente igual.
 
 
Te muestro las últimas hadas, que van camino de Bilbao.
 
 
Bueno, éstas ya están allí, y sé que están en buen lugar.
 
 
 
  
Espero que te gusten.
Gracias por estar ahí.
 
 
 
 
 
  

2 comentarios:

Unknown dijo...

Buena suerte a esas hadas de viaje a Bilbao!! a ver que puertas mágicas abren por allá!!

Irabela dijo...

Pilar, releo con nostalgia las entradas de tu blog.
Me encantó participar en tu taller el año pasado, por el taller en sí y por lo que simboliza tu trabajo, tu independencia. Ese alejarnos de juicios, hacer lo que verdaderamente nos gusta...
Un abrazo fuerte desde Alicante,
Isabel