Hoy es el último día del año, y quería escribir unas líneas en este blog
que he tenido un poco abandonado en este trimestre que ya termina.
Ha sido un trimestre intenso, y creo que no sólo para mí.
He escuchado también a mi alrededor que un sinfín de actividades ha llenado nuestras agendas
y parecía que poco podíamos hacer al respecto.
Sin embargo, estos días de vacaciones, de descanso,
nos dan la oportunidad de observar nuestra vida desde una perspectiva diferente,
fuera de la dinámica diaria que nos arrastra, y podemos hacer algo con ello.
En mi caso concreto,
una sencilla actividad casera este domingo pasado me aportó la claridad que necesitaba.
Era una mañana soleada,
y mientras disfrutaba del desayuno
miraba las plantas de mi terraza inundada por el sol.
Largos tallos con hojas secas se me hacían inútiles para las plantas,
sobre todo para la estación en la que estamos.
Sin embargo, terminaban estas ramas en hojillas nuevas recién salidas.
Esto me hizo dudar: ¿es momento de podarla? ¿O voy a cortar una vida innecesariamente?
En contraste, la copa de un árbol de la calle me mostraba sus ramas desnudas,
¡ bendita naturaleza !
Ya no fue mi cabeza la que decidía
sino la sabiduría de lo que mis ojos contemplaban.
Y es que acabamos de entrar en la estación más fría del año,
y las fuerzas de la vida se van apagando.
Los árboles y casi todas las plantas se repliegan y concentran su energía en las raíces.
Así que empecé a podar mis plantas.
Iba sintiendo con cada corte que en realidad estaba aligerando a la planta,
como liberándola de un trabajo para el que no tiene ya fuerzas.
Algunas ramas las deseché,
y las que aún tenían en su extremo un impulso de vida, las puse en agua
para que, cuando sea su momento, puedan echar raíz.
Y éste fue el resultado de mi poda :
¿Cuántas partes de nuestra vida mantenemos por rutina, por hábito o por costumbre,
que en este momento presente no nos aportan nada,
incluso nos llenan el tiempo de un gran vacío o de muerte?
Es de gran ayuda de vez en cuando hacer una parada y valorar
en qué actividades llenamos, incluso en exceso, nuestro tiempo.
Porque algunas realmente nos nutren, nos llenan, y merece la pena mantenerlas.
Otras nos llenaron hace un tiempo,
nos parecía que ya formaban parte de nuestra vida para siempre...
pero quizá es momento de darles fin
para que puedan transformarse en otra cosa...
Como este ramo que adorna ahora mi mesa, y que en primavera, o cuando sea su momento, dará lugar a otra nueva planta, de mi terraza o de cualquier otra.
Te invito a que en estos días hagas tu propia poda en la parcela de tu vida que sientas que se muere.
Porque luego lo que se siente... ¡¡ es un gran alivio !!
Y para terminar el año, te muestro mis últimos trabajos
que no he mostrado aquí
porque estaba entretenida en actividades que acabo de podar.
Así es como siento a la Madre Tierra en estos momentos :
como absorbida y envuelta por su propia naturaleza,
queriendo penetrar más si cabe en su propia profundidad, en su propia esencia.
La lana del vestidito, del gorro y los zapatos
y de la mora del fondo
están teñidas con moras que recogí al inicio del otoño.
Ésto fue un encargo muy personal que hice con mucho cariño :
Y la misma tarde del día 24, terminaba las figuras del nacimiento
que nos acompaña esta Navidad.
De este modo le digo adiós al año que hoy termina,
igual que digo adiós a esas partes de mi vida que dejo atrás,
con DIGNIDAD.
Y mi agradecimiento de corazón, por seguir y acompañar estas líneas.
¡¡ Hasta el próximo año !!



















































